Orquesta de Cámara UC

Concertino director: David Núñez
Programa
JOHANN SEBASTIAN BACH (1685-1750) Concierto en Re menor para violin y oboe.
Concierto en Sol menor para violin, y Concierto de Brandenburgo N° 5.
GEORGE PHILIP TELEMANN (1681-1767) Concierto en Do Mayor para 4 violines.
ANTONIO VIVALDI (1678-1741) Concierto en Si menor para 4 violines.
Fecha: Sábado 4 de octubre
Horario: 18 hrs
Lugar: Salón Blanco, Museo Nacional de Bellas Artes, Parque Forestal S/N. - Casilla 3209 Santiago
Organizador: Instituto de Música UC
Entrada liberada

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X Ciclo de Conciertos de Música Antigua UC. (1º Concierto)

"Música de Cámara en la Corte del Rey Sol".

Luis XIV de Borbón (1638-1715), fue mucho más que el epítome de la monarquía absoluta. Logró que Francia se convirtiera bajo su reinado en la primera potencia europea, acrecentara sus dominios de ultramar, neutralizara el poderdel Papa y por último, contuviera las aspiraciones de poderde la nobleza francesa, la que hubo de contentarse con supapel de cortesanía en la suntuosa Versalles. Allí el monarca, astutamente le proporcionaba a estos últimos, extravagantes diversiones como el privilegio de acompañarlo con una velaa su cámara real para contemplar el inicio de su descanso nocturno o la visión inaudita de sus defecaciones en público.En ese ámbito, la música de corte estuvo dominada por elgran Jean Baptiste Lully, alrededor del cual orbitaban una enorme pléyade de músicos extraordinarios, algunas decuyas obras se podrán apreciar en este concierto.

Programa

MARC ANTOINE CHARPENTIER (1643-1704)
La Sonneri de Ste. Geneviève du Mont à Paris
para violín, viola da gamba y continuo

Marc Antoine Charpentier (1643-1704)
Airs sur les stances du Cid
Percè jusques au fond du Coeur
Que je sens de rudes combats
Père, maitresse, honneur, amour
(para tenor y bajo continuo)

Marin Marais (1656-1728)
Sonate à la Maresienne
Un peu grave - Legerement - Un peu gai Sarabande - Tres vivement/Gravement Gigue
(para violín y bajo continuo)

Segunda parte

Marc Antonine Charpentier (1643-1704)
Cuatro aires de court
Tristes dèserts
Non, non, je ne l'aime plus...
Amour vous avez beau redoubler...
Rendez-moi mes plaisirs...

Marin Marais (1656-1728)
Suite en re menor (3º libro de piezas)
Prelude - Fantaisie - Allemande - Courante - Sarabande - Gigue - Rondeau - Chaconne
para viola da gamba y bajo continuo

Louis Nicolas Clerambault (1676-1749)
Cantata Pyrame et Tisbe
para tenor, violín y bajo continuo

Rodrigo del Pozo, tenor
Manfredo Kraemer, violín barroco
Juan Manuel Quintana, viola da gamba
Eduardo Figueroa, teorba y guitarra barroca
Verónica Sierralta, clavecín

Jueves 02 de octubre - 19:30 hrs.
Centro de Extensión UC, Aula Magna. ALAMEDA 390. SANTIAGO.
Teléfono: 354 6516 cextension@uc.cl
ENTRADA LIBERADA
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Fiesta Barroca. Les Carillons


Les Carillons, conjunto de música antigua de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile fundado en 2000, vuelve en su segundo disco a trazar puentes entre diversos siglos y continentes. Fiesta barroca presenta un programa integrado por obras de los siglos XVII y XVIII, provenientes tanto de territorios europeos bajo dominio del Imperio Español como de colonias sudamericanas.
Ese amplio marco, que incluso es transgredido a propósito por los intérpretes para incluir obras del virtuoso laudista veneciano Giovanni Girolamo Kapsberger (c.1580 – 1685), permite ofrecer una gran variedad de creaciones: aquí hay lugar para danzas, villancicos y sufrientes tonos humanos, atractivamente dispuestos entre páginas vocales e instrumentales.
El sonido de Les Carillons está basado en la tiorba (instrumento musical de la familia del laúd) del director Rodrigo Díaz y la guitarra barroca de Cristián Gutiérrez. Sobre ese sustento, reforzado por el bajón (antecedente histórico del fagot) de Franco Bonino, se desenvuelven las flautas dulces de José Acevedo y el canto de Nora Miranda.
"Vuestros ojos tienen", canción española de autor anónimo incluida en la famosa colección A musicall banquet (1610) publicada por Robert Dowland (hijo de John, el destacado compositor isabelino), es el vibrante inicio del disco. En ella la soprano Nora Miranda anticipa un caudal expresivo que se desata en los efectos imitativos de "Un juguetico de fuego", anónimo del siglo XVIII custodiado en el Archivo San Antonio Abad de El Cuzco (Perú) y transcrito por el musicólogo chileno Samuel Claro. Otro punto alto en el apartado vocal lo constituye la versión del tono humano "Ojos, pues me desdeñáis", compuesto por el turbulento músico español José Marín (1618 – 1699). Un nuevo salto a América recoge los "Versos a la Fiesta de San Francisco Xavier" (s. XVIII), guardados en el Archivo Musical San Ignacio de Moxos, Bolivia. La obra, cantada en la lengua de los indígenas moxeños, es un ejemplo de la producción artística en las misiones jesuitas de la Colonia y al ser la única grabada en vivo –durante una actuación del grupo en el V Festival "Misiones de Chiquitos"– se reviste de una atmósfera sobrecogedora.
En las páginas instrumentales, los músicos responden con la misma solvencia que cuando actúan como acompañantes y la selección del repertorio les permite ir alternando protagonismo. Si en el "Pasacalle" del napolitano Andrea Falconiero (1585 – 1656) se lucen las flautas, en "Fantasie per fagotto solo" de Bartolomé de Selma y Salaverde (1580 – 1638) brilla el bajón. Si en "Toccata arpeggiata" y "Canario", obras del ya mencionado Kapsberger, descuella la tiorba; en las "Jácaras" de Antonio Santa Cruz (s. XVIII) sobresale la guitarra barroca. En la variedad está el gusto.
Los magníficos resultados de Fiesta barroca, en el que por cierto también destaca la equilibrada grabación, invitan a esperar un nuevo disco de Les Carillons. Y el trabajo serio e inspirado del conjunto de seguro responderá afirmativamente a esa esperanza.
Pablo Arce
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Música Renacentista y Barroca de España, Italia y América Latina. Les Carillons


Conjunto Les Carillons. Grabación: Estudio Master de la Radio Universidad de Chile, julio de 2002. Edición, 2003.
Casi cincuenta años de interpretación profesional de Música Antigua en Chile se recuerdan en estos días en los que se vive la consolidación del género, con destacados artistas y conjuntos dedicados, y con un interés cada vez mayor de parte del público. El fenómeno tiene décadas en el mundo y ha producido cambios en el modo de enfrentar sectores importantes del repertorio.
La forma en que la audiencia ha sido cautivada se basa en el valor de las partituras, que someten al auditor a posibilidades nuevas y al análisis, mientras exigen a los intérpretes avidez histórica y relaciones culturales que están más allá de un pentagrama: pintura, poesía, filosofía, arquitectura, sentido religioso, medio social y esquema político, todo tiene que ver a la hora de la reconstrucción.
Además, es música que aún no tiene sesgo estético, lo cual da una sensación de serenidad y libertad prohibida para otros sectores ya encasillados en formas de ejecución. En un mundo en el que cada cual funciona en feudos y donde es habitual la descalificación entre los propios artistas, esto puede abrir caminos.
El joven conjunto Les Carillons, dirigido por el laudista Rodrigo Díaz, ofrece el primer repertorio estudiado. Contempla obras del Cancionero de Palacio (1474-1516), del Cancionero de Upsala (1556), del Cancionero de Medinacelli (1535-1595) y del Archivo Musical de Chiquitos (Bolivia, siglo XVIII), además de páginas de Diego Ortiz, Antonio de Cabezón, Enríquez de Valderrábano y Alonso de Mudarra. El Barroco temprano está representado por obras de Rossi, Bondioli y Bassano, con extensión a América a través de Roque Ceruti (1683-1760), italiano que llegó a Lima en 1708 y que fue el primer compositor de Lima que habitualizó el aria da capo. Además, se presenta el anónimo “A che Angele” que, según escribe el gambista Pablo Ulloa, “es una de las más antiguas canciones encontradas en la zona guaraní de Bolivia”. Fue editada por Piotr Nawrot, sacerdote del Verbo Divino responsable de la transcripción de la mayor parte del Archivo Musical de Chiquitos.
Les Carillons aborda el trabajo con naturalidad y fluidez, y con la soltura necesaria para construir música que tiene fuerte raigambre popular. Danzas, villancicos, romances y sonetos emergen con simplicidad y delicadeza, como sucede en la “Pavana” de Enríquez de Valderrábano, tomada del libro de música de vihuela (Valladolid 1547), y en la “Pavana y Gallarda”, de Alonso de Mudarra. La soprano Nora Miranda aporta la calidez de su material en una entrañable versión de “Con qué la lavaré”, de Juan Vásquez.
Juan Antonio Muñoz H.
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La Púrpura de la Rosa (segunda parte). Syntagma Musicum


Daniel Quiroga
4/11/1999
El estreno de la ópera de Torrejón y Velasco, con argumento de Pedro Calderón de la Barca, dio al público una guía impresa muy completa. Una introducción histórica, a cargo del musicólogo Guillermo J. Marchant, y una síntesis argumental del tenor y musicólogo Gonzalo Cuadra.
Se sitúa la acción en el mundo mitológico. Venus y Marte se aman, pero la súbita presencia de Adonis, quien salva a Venus del ataque de un jabalí, provoca el amor de ambos, los celos de Marte y finalmente la muerte de Adonis, cuya sangre teñirá de púrpura las rosas.
Los sucesos implican la presencia de personajes reales y simbólicos, como el amor, la sospecha, la envidia, el desengaño y las ninfas, quienes comentan los sucesos. Destaca la pareja popular de Celfa y Chato, muy terrenales, cuya música conserva el carácter que contrasta con el de los personajes míticos.
Antes de comenzar la acción dramática, el grupo entero ofrece la tradicional Loa, homenaje cantado, que se refiere al Rey Felipe V de España, en el primer año de su reinado.
Al final de la obra, Venus y Adonis suben al cielo.
Base del espectáculo es el Conjunto Instrumental Syntagma Musicum, de la Universidad de Santiago, dirigido por Alejandro Reyes, de larga actividad en el repertorio medieval y colonial latinoamericano, al que se agregaron ejecutantes en teorba, violín, violone y percusión.
Catorce cantantes forman el cuadro de intérpretes, con Silvia Urtubia (Venus), Gonzalo Cuadra (Adonis), Pedro Espinoza (Marte), Jenny Muñoz (Amor), Pilar Díaz (Belona), Magdalena Amenábar (Flora y Sospecha), Patricia Alvarez (Clori y Temor), Claudia Yáñez (Libia), Hanny Briceño (Celfa), Nicolás Oyarzún (Desengaño), Bernardo Roselló (Jabalí), Marcelo San Martín (Envidia), Christian Codoceo (Chato) y Nancy Gómez (Cintia e Ira).
Todo el grupo de voces alterna papeles o participa en los coros, asumiendo las partes de mayor responsabilidad, de acuerdo con su experiencia. Se logra una acción muy ágil, gracias a la escenografía y vestuario de Germán Droghetti, complementado con la iluminación de Ricardo Yáñez, en un ambiente sugerente y ágil, con múltiple colorido.
Ya se ha destacado al director musical Alejandro Reyes, que, desde el clavecín, conducía a cantantes y orquesta.
El afortunado montaje de una obra cuya música está viva, dando un ejemplo de una labor conjunta de innegable mérito, merece el reconocimiento - y lo tuvo- del público, las autoridades universitarias y del mundo de la música allí presentes. El aplauso ha de ser especial para la Universidad de Santiago, patrocinadora de este esfuerzo artístico, que señala una fecha destacada en el quehacer universitario.
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La Púrpura de la Rosa (primera parte). Syntagma Musicum


Daniel Quiroga
1/11/1999

El estreno en Chile de “La Púrpura de la Rosa”, primera ópera barroca con música de Tomás de Torrejón y Velasco (1644-1728) sobre un texto de Pedro Calderón de la Barca (1600-1681), es un esfuerzo artístico que, en nuestro parecer, supera el marco habitual de un estreno operístico. Este título señala la primera audición completa de la primera ópera representada en nuestra América. Su existencia se dio a conocer en Chile al divulgarse los estudios musicológicos de Robert Stevenson y Samuel Claro en la “Revista Musical Chilena” (N” 117, 1972) de la Facultad de Artes de la U. de Chile.

Al estudiarse la presencia de la música dramática en el período barroco americano, el aporte de España señaló a Torrejón y Velasco como su más antiguo representante. Luego de establecerse en Lima como maestro de capilla de la catedral del Virreinato, gozó de fama en Sudamérica. Los investigadores fijan en 1701 el año de estreno en Lima de la ópera de Torrejón y Calderón. Los estudiosos del repertorio musical sudamericano destacan en “La Púrpura de la Rosa” su calidad musical, con solos recitativos y coros, y un desarrollo escénico que logra con realismo la unidad del espectáculo.

La representación estrenada en el Aula Magna de la Universidad de Santiago nos parece una realización singular en nuestro medio. Tomando como base el escenario de esa universidad y el grupo instrumental Syntagma Musicum, con su director Alejandro Reyes como director general, se integraron catorce cantantes provenientes de las universidades Católica y de Chile, con lo cual se completó un equipo interuniversitario, que reunió investigadores, ejecutantes, cantantes especialistas en música antigua, y profesionales en escenografía, vestuario e iluminación, ya acreditados en el país.

Tal conjunto trabajó arduamente en la preparación de esta ópera y finalmente todos llegaron al escenario de la Usach, logrando el montaje, la interpretación musical y la disciplina que el espectáculo barroco pide con un resultado impactante por su profesionalismo y la bella realización.

Aparte de algunos nombres ya destacados en el ambiente lírico y, ciertamente, el de su director Alejandro Reyes, lo nuevo e interesante es que hay una lección para los que ofrecen espectáculos líricos en Chile. Y es que para hacer música de calidad no se necesitan “divos”, pero sí elementos artísticos con base musical seria y disciplinada y el manejo vocal consciente, por pequeño que sea el aporte de su rol.

La belleza musical y escénica que surge de un compositor que logra emoción y diversión, con sobriedad hispana, alejada del derroche “belcantista” y realizada por elementos de formación seria, llegó a la concurrencia en forma que ganó merecida ovación. Un espectáculo que hace pensar y que ojalá sea tomado en cuenta para tantas otras obras del género lírico que permanecen desconocidas en nuestro medio. Es claro, por ahora hablamos en general, pero habría que detenerse en otros aspectos que se tratarán en un siguiente artículo.

Fuente: http://www.emol.com/tiempolibre/musica/critica/detalle/index.asp?id=117&tpl=criticacon
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"A tocar, a cantar, a baylar". Estudio MusicAntigua UC


Música Colonial Sudamericana, Parte I del registro de la "Antología de la Música Colonial en América del Sur", de Samuel Claro Valdés.

"A tocar, a cantar, a baylar", primera parte del proyectado registro integral de la antología realizada por Samuel Claro Valdés (1934-1994), reúne un total de 25 piezas, entre anónimos y partituras de Juan de Araujo, Alonso Torices, Matías Durango, Tomás de Torrejón y Velasco, Roque Ceruti, Antonio Durán de la Motta, Juan de Herrera, José de Orejón y Aparicio y José de Nebra. En ellas se da cuenta de cómo los maestros venidos de Europa trabajaron los estilos desarrollados en sus países de origen. Pero también se escucha un tono, un ánimo y un espíritu que tienen que ver con la idiosincrasia sudamericana de esos años.

Los compositores convocados estaban al tanto de las prácticas musicales de España, donde tuvo gran penetración la influencia italiana. Esto es patente en José de Orejón y Aparicio (1706-1765), el primer gran compositor nacido en América, en el que se advierte el ascendiente de Roque Ceruti(c. 1683-1760) en el manejo de la melodía, la escritura para violín y la forma de sus cantatas. Este álbum doble trae "Ha del gozo", villancico que se puede vincular a la cantata barroca napolitana, en el que luce un rico lenguaje armónico y contrapuntístico.

De Torrejón y Velasco (1644-1728) se incluye "Si el alba sonora", dúo navideño, y "Cuando el bien que adoro", dúo místico para la fiesta de la Ascensión del Señor, que expone el carácter de la poesía mística española. Escrita para dos sopranos, esta última obra se presenta como un diálogo para dos tenores, ya que el conjunto de la UC quiso subrayar el carácter dramático de la pieza.

Ceruti, quien llegó a Lima en 1708, donde habitualizó el aria da capo, está representado por "A cantar un villancico", definido como un sainete a dúo al Sagrado Nacimiento, de características teatrales y no exento de un humor que lo impregna de un tono social festivo que rebasa lo religioso.

En Música Antigua, cada época hace aportes a la interpretación; así, quien escucha se enfrenta a posibilidades nuevas y al análisis. Quienes se dedican a este repertorio deben hacer reconstrucciones a partir de fragmentos y muchas veces intuir la instrumentación necesaria. MusicAntigua UC, bajo la dirección de Sergio Candia, hace un trabajo de ensamble en el que coinciden pericia técnica, equilibrio y estudio. Matices, agilidad y claridad fonética lucen, en especial, los tenores Gonzalo Cuadra (en la sorprendente y elaborada versión del anónimo "Un juguetico de fuego") y Rodrigo del Pozo ("Que es esto vengativa ardiente saña", de José de Nebra).

El álbum incluye un folleto con explicaciones y textos en español, italiano, francés e inglés.

Juan Antonio Muñoz H.

Fuente: http://www.emol.com/tiempolibre/musica/discos/detalle/index.asp?id=1194&tpl=disco
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