Ensamble Kayros presenta concierto “El Siglo de Oro. Música en los tiempos de Carlos V”

Miércoles 22 de diciembre, 19:30 hrs. 
Parroquia San Saturnino, Plaza Yungay 
Santo Domingo 2772, Santiago  
Entrada Liberada con Aporte Voluntario 

Aforo 160 personas. Inscripciones en PULSA AQUÍ 

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Ensamble Kayros, nace de la inquietud por la investigación y ejecución del repertorio renacentista y barroco temprano Europeo. fundado por un grupo de músicos del más alto nivel interpretativo e investigativo, usando instrumentos originales de la época lo conforman, Rodrigo del Pozo, Canto y guitarra renacentista; Paulina Sauvalle Viola da Gamba, Franco Bonino en instrumentos de viento y Claudio Hernández, Instrumentos de cuerda pulsada y dirección. El repertorio de Kayros está focalizado sobre la innovativa del repertorio del siglo XVI y XVII, experimental y virtuosística, siempre de altísimo nivel, y puente de paso del renacimiento maduro al barroco temprano. La orgánica del Ensamble Kayros varía de acuerdo al programa, dando siempre un espacio particular a los instrumentos de cuerda pulsada como el Laúd, Vihuela, Guitarra renacentista y Archilaud.  


Notas al Programa 

La música en Carlos V (1500-1558) 

Carlos V recibió una educación musical acorde con su condición de soberano: exquisita y completa; estas cualidades hicieron que su capilla musical ejemplificara la grandeza del soberano, y que ciertos músicos asalariados suyos de gran prestigio como Antonio de Cabezón fueran el baluarte de su poder cultural. 

En cuanto a su propia formación musical, ésta fue lo bastante amplia en su juventud como para poder escoger los futuros músicos de su capilla y formar la primera capilla hispano-flamenco con lo mejor de su época. La formación musical básica vino de la mano de su propia familia: su padre Felipe el Hermoso, su tía y primera tutora Margarita de Austria, y su profesor Enrique de Bredemers. Desde que salió para proclamarse rey de España en 1517, llevó consigo su capilla flamenco-borgoña -de Bruselas-, dirigidos por el músico Nicolás Gombert, que se especializaría en repertorio musical vocal polifónico; en cambio, para la creación y ejecución de música instrumental, creó otra capilla compuesta exclusivamente por músicos españoles -adscritos a la casa real de Castilla-, que harían las delicias de las cortes europeas en sus numerosos viajes. Sus ministriles españoles fueron considerados como el zenit de la música instrumental de su época; destacarían en el extranjero la banda de atabaleros y trompeteros por la brillantez de ejecución; y en cuanto a sus músicos de cámara, los mejores eran ministriles bajos, músicos de tecla, arpa, laúd, orlos, flautas y vihuelas para los actos privados de palacio; y los ministriles altos de chirimías, bombardas, cornetas o sacabuches para actuaciones al aire libre. 

Con su matrimonio con Isabel de Portugal se llegó a constituir una nueva capilla musical formada por cantores y ministriles portugueses y españoles, que fue asimilada con la ya existente en la corte real de Madrid y que había pertenecido a la madre de Carlos I, la reina Juana la Loca. Músicos españoles destacados de esta nueva capilla fueron el organista Antonio de Cabezón y el maestro Mateo Fernández, el clavicordista Francisco Santiago Pérez, el afinador Aloi, los cantores, Lope de Armento, Martín López, Antón, Zorita, Arellano y Espinosa y los compositores José Bernal y Jorge de Montemayor.

Gracias a estas capillas musicales, la corte de los infantes españoles fue, en el s. XVI, la más afamada. Carlos I, a la muerte de su esposa Isabel, hizo crear, en el castillo de Arévalo, un magisterio de música dirigido por especiales artistas: Antonio de Cabezón en el órgano, Francisco Soto en el clavicordio, Mateo Flecha en la polifonía vocal; y en la danza Lope Fernández, Fernán Díaz y Bárbaro Fernández. De ahí que al príncipe Felipe II se le haya considerado como el monarca español que más interés haya mostrado por la música, y que las infantas María y Juana se convirtieran en defensoras del arte musical en sus cortes respectivas de Austria y Portugal. 

Son muy numerosas las composiciones musicales que se hicieron para el monarca en su corte, y que se han hecho universalmente famosas; las recopilaciones más importantes se encuentran en el cantoral Carlos I de la Biblioteca Nacional de Madrid [Ms.Vª16=1] de Juan de Escobedo, y en los códices nº 34-36-160 de la Capilla Sixtina; la «Canción del emperador Mille regretz» de Josquin, se popularizó tanto en su tiempo que fue utilizada como modelo compositivo durante décadas. Otras dos composiciones que se hicieron famosas fueron el motete «O felix etas» -a 6 voces- que el rey encargó al músico español Cristóbal de Morales en 1538 para celebrar en Niza la tregua entre Carlos I y Francisco I; y la cantata «Qui colis Ausoniam», compuesta en 1529 por Nicolas Gombert, a instancias del rey, para festejar la paz firmada entre Carlos I y Clemente VII, después del saqueo de Roma. 

El presente programa pretende recrear la música que sonaba en aquel tiempo, considerando obras de destacados compositores como, Luys de Narvaez, Diego Pisador, Miguel de Fuenllana, Francisco de la Torre, Alonso de Mudarra, entre otros, que si bien no hay información precisa de que estuvieron en la corte, pero sí muy cercanos a esta. Basándose en obras vocales de algunos como Nicolás Gombert, Richafort, Crecquillon. Para este programa utilizamos instrumentos fieles de la época, y la voz que transmite los romances, y villancicos que fueron populares del periodo, como “Paseavase el rey Moro”, “De Antequera sale el Moro”, y por supuesto versiones del “tenor” preponderante de la época, “ La Spagna”. 

Los años del reinado de Carlos I fueron, para la música española, los denominados «siglo de oro», donde los músicos pudieron competir, más allá de las fronteras de la península ibérica, con su música religiosa al servicio de la «causa» de Trento, con su música profana, y con el arte de los vihuelistas y organistas.

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