El joven violagambista Marcelo Rubio se presenta en el cuarto concierto Intérpretes Siglo XXI del IMUC

Jueves 15 de noviembre 2018, 19:30 hrs.
Aula San Mateo
Campus Oriente UC
Jaime Guzmán 3300, Providencia
Entrada Liberada


Programa

Primera parte

Diego Ortiz (ca. 1510 – ca. 1570)
Recercadas del Trattado de Glosas (1553)
Recercada primera para viola da gamba sola
Recercadas primera, quinta y sexta sobre “La Spagna”

Tobias Hume (ca. 1569- 1645)
Captain Hume’s Musical Humors (1605)
I’m falling
Tom and Mistress Fine
Captain Hume’s Pavan

Segunda parte

Joseph Bodin de Boismortier (1689 – 1755)
Diverses pièces de viole avec la bass chiffrée, Op. 31

Piezas en D, la re
Prélude
Gavotte
Rondeau Le Majesteux
Courante La Moderne
Sarabande
Gigue

Marin Marais (1656 – 1728)
Pièces de viole livre V

Suite de piezas en La menor
Prélude Le Soligni
Allemande La Facile
Sarabande
Gavotte
Gigue

Intérpretes
Marcelo Rubio, viola da gamba
Camilo Brandi, clavecín

Notas al programa
A mediados del siglo XVI, Diego Ortiz, violagambista y compositor español, publicó el primer tratado sobre ornamentación para intérpretes de cuerda frotada, instrumentos que no recibían la misma atención entonces que la cuerda pulsada o el teclado. Su Tratado de Glosas (o adornos), con ejemplos específicos sobre ornamentación e improvisación, incluye una serie de piezas con distintos propósitos a las que llamó recercadas. Las primeras cuatro, para viola da gamba sola, fueron también denominadas por el autor como fantasías. A estas siguen seis recercadas sobre el bajo La Spagna, un canto llano que es ejecutado por el clavecinista, quien realiza además “consonancias y algún contrapunto” mientras acompaña al violista que toca las improvisaciones escritas.
Durante estos mismos años, se introdujo en Londres el estudio de la viola en las escuelas de coro, con lo que se convirtió en una práctica regular en la educación musical para niños. Esto generó, en parte, la eventual popularidad del instrumento en Inglaterra desde comienzos del siglo XVII. Sin embargo, el instrumento solista predominante era el laúd, con compositores e intérpretes de gran renombre como John Dowland. Tobias Hume, violagambista y soldado, se atrevió a llevar a la viola da gamba a un nivel solístico comparable -como señala en el prefacio de su compilado de obras Captain Hume’s Musical Humors- al del laúd, idea que enfureció a Dowland. Se llamaba a sí mismo Captain Hume, y fue reconocido como ‘bromista’ y compositor de gran ingenio. Los títulos de sus obras suelen ser curiosos, como es el caso de I’m falling y Tom and Mistress Fine. Captain Hume’s pavan fue escrita según el género estilizado de una danza cortesana del siglo XVI, la pavana, la que a comienzos del siglo XVII tomó un nuevo giro definiéndose como una obra instrumental de gran elaboración y peso emocional.
Si bien la viola da gamba fue —y sigue siendo— muy estimada en Inglaterra, fue en Francia, durante la primera mitad del siglo XVIII, donde vivió su era dorada como instrumento solista. La música francesa había desarrollado un estilo propio caracterizado por la elegancia y la contención, en el que las danzas (piezas por lo general en forma binaria) formaron el núcleo del repertorio para instrumentos solistas. La música de Joseph Bodin de Boismortier, compositor prolífico, complació el gusto de aquel periodo y fue muy popular, lo que lo convirtió en uno de los primeros músicos capaces de autosustentarse sin un puesto fijo. Marin Marais, un poco anterior a Boismortier, fue el más importante violagambista y compositor de la época. Sus cinco libros son famosos por tener numerosas indicaciones, lo que sugiere que el compositor quería que las obras se interpretaran en su estilo. Al igual que Boismortier, buscó complacer al gusto general: en su quinto libro, organizó las suites de tal manera que las primeras piezas fueran melódicas y fáciles —de ahí el título “La facile” para la Allemande—, seguidas de aquellas con mayores dificultades.

María Josefina Guilleminot
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