Conjunto de música antigua La Interfase Tonal se presenta en el I Ciclo de Cámara IMUC con el programa "SANS SOUCI"

Sábado 19 de mayo a las 18:00 hrs.
Aula Magna, Casa Central UC, Alameda 340, Santiago
Entrada Liberada

Martes 22 de mayo a las 19:30 hrs.
Sala 1, GAM, Alameda 227, Santiago
Entrada Liberada


Programa

Joseph Bodin de Boismortier (1689-1755)
Sonata en trio en mi menor
Allegro / Adagio / Allegro

Louis de Caix d’Hervelois (ca. 1680-1759)
Suite en sol mayor
Prélude-Vite / Musette en Rondeau La Surgere / Le Biron / Le Boussac / Menuet I et II

Marin Marais (1656-1728)
Sonata a la Maresienne
Un peu grave / legerement – tres lent / un peu gay / sarabande / gigue

Jean-Marie Leclair (1697-1764)
Sonata en do menor para violín y BC, Op. 5 no. 6
“Le Tombeau”
Grave - Allegro ma non troppo / Gavotta / Allegro

Sonate à 3 in D, Op. 2 n° 8
Adagio / Allegro / Sarabanda / Allegro assai


Intérpretes
Conjunto de música antigua La Interfase Tonal
Oriana Silva, violín
Florencia Bardavid, viola da gamba
Alejandro Reyes, clavecín

Notas al programa
por José Manuel Izquierdo

Sans Souci (“sin preocupaciones”), nombre inmortalizado por Federico el Grande para su palacio en Prusia, representa con fuerza aquellos nuevos ideales franceses que comenzaban a surgir hacia el 1700, en los últimos años del reinado de Luis XIV, “El Rey Sol”. La llegada de nuevas ideas sobre la libertad del ser humano, el vínculo entre persona y naturaleza, además del valor del diálogo entre personas individuales, fueron tomando fuerza en la música, creando un repertorio -particularmente en Francia- que lograba la mezcla de los ideales de la corte con las aspiraciones de creadores e intérpretes individuales. Aparecen los primeros “amateurs”, en el sentido más completo -y francés- del concepto: aquellos que sin ser necesariamente profesionales técnicos, son amantes de un arte, llegando a altísimos niveles en su comprensión, desarrollo e ideales.

Lo que podríamos llamar “música de cámara” de este período, principalmente para instrumentos solos acompañados por bajo continuo, es al mismo tiempo un reflejo de estas nuevas ideas y procesos, además de la herencia de la cultura musical francesa durante el reinado de Luis XIV. Como es bien sabido, el rey había importado y promovido los talentos de Jean-Baptiste Lully (1632-1678), originario de Italia (como Giovanni Battista Lulli), quien, nacionalizado francés, incorporó las técnicas e innovaciones italianas al mundo musical parisino. La principal tradición “íntima” francesa era aquella asociada a la viola da gamba, instrumento central en la cultura de Versalles. La Suite de Luis de Caix, por ejemplo, parece recién salida del “reinado” de Lully, quizás por la propia fascinación del compositor por la viola, instrumento para el compuso exclusivamente. Marin Marais quizás sea el más famoso de los compositores e intérpretes de la escuela de viola francesa. Como maestro de viola, su obra busca al mismo tiempo lucir su destreza como intérprete y su capacidad como compositor, jugando con complejas relaciones armónicas y melódicas.

Estas nuevas ideas italianas, sin embargo (las de Corelli, la sonata y el virtuosismo melódico), tuvieron especial impacto en la llegada de una nueva escuela de violín hacia el 1700. Joseph Bodin de Boismortier es un excelente reflejo de estos cambios y de cómo la música heredada del “reinado” de Lully se traspasó a los nuevos ideales de comienzos del siglo XVIII. Es reconocido habitualmente como uno de los primeros compositores sin empleador, financiado por la publicación de su propia música. Su sonata en trío en mi menor, la que refleja los nuevos gustos italianos por el modelo de concierto Rápido-Lento-Rápido. Jean-Marie Leclair, en la misma línea, logró instalar el gusto por estos nuevos repertorios en París en las primeras series de conciertos públicos, los Concert Spirituel, estableciendo así una reputación para su técnica y su obra que superó con creces los límites de Francia.

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